viernes, 4 de mayo de 2012

Versatilidad

Ayer volví a mirarte a los ojos. si, los volví a ver. Estaban llenos de lágrimas, como la última vez. 
  
   Hacía mucho sol aquella mañana en Barajas. Las maletas amontonadas bajo arenales de guiris arribando a las 'costas' madrileñas, familias enteras ambicionando el momento de su vida, yo viendo como te vas... Es el momento que más odio. Tú rodeado de seguridad quitándote el cinturón, el móvil, el portátil... Todo bien colocado en las odiosas bandejas rojas (o azules según les dé) Odiosas porque son unas ambiguas, para el que se va son alarma de aventuras, y para el que se queda, adelanto del olvido. Para mí significaban casi cuatro meses sin verte, un verano sin ti. No te ibas para un rato ni al otro lado de las montañas. No, esta vez habías elegido irte to the other side of the world. Se me ocurrió que despedía a un Colón de esta centuria y sonreí. Creíste que había dejado de llorar y me devolviste la sonrisa. Solo Dios sabe lo que pensé en ese momento. Todo el mundo desaparecería, se irían los de seguridad, desaparecerían las bandejas rojas, azules o amarillas. Todas se irían. Las cintas formando la cola hacia el embarque caerían rendidas al suelo. Solo quedarías tú, y yo correría a darte el abrazo que otras veces te he dado. Entonces, solo entonces podrías irte. 

Espero tus cartas, tus mails, tu voz. Aqui estoy, en Madrid bajo el mismo cielo que tú.

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