domingo, 25 de enero de 2015

An dich

Hace tiempo que no nos tomamos las cosas con calma. Hace mucho tiempo que no somos nosotros mismos, sin preocupaciones, sin tristezas, sin distancias...

El otro día me vino el olor de tu jersey por la mañana antes de irte a clase, con sabor a café y la manzana del desayuno para el camino. La cabeza se me llenó de recuerdos del año pasado, de ti y de mí, juntos sin mirar calendarios. Pudiendo disfrutar, sin pensar que alguien nos recordaría que lo bueno se acaba. Te recordé sonriendo, como a mi me gustas, te recordé, mejor dicho, nos recordé felices como éramos. A veces es difícil tener la paciencia de decir que aunque las cosas no nos entren en la cabeza, es lo mejor que puede pasar. 

Ojalá siguiéramos paseando por las calles de nuestra ciudad. 

sábado, 10 de enero de 2015

Nuevo, todo es nuevo

Estábamos todos a la mesa. Los nervios me ahogaban, era una mezcla de alegría y angustia imparable. Estábamos todos juntos. Sentí que el tiempo se paraba, repasé cada mes del año, repasé cada día, cada momento, cada despertar. Este año había vuelto a casa, habíamos viajado mucho, habíamos reído y me enfadé más de la cuenta. Lloramos, sí, lloramos mucho pero solo de amor y de alegría. Hubo momentos horribles, nieblas imborrables de la memoria, frustraciones. Descubrí un nuevo mundo y me descubrí de nuevo. Bailé y canté al son de muchas músicas, aprendí nuevas canciones. Me enseñaron a vivir, la experiencia me mostró otro camino. Vi lo bueno y lo malo, vi que valía la pena... Volvieron a girar las agujas del reloj, volvíamos a estar todos a la mesa; comíamos y recordábamos, bebíamos y cantábamos. Estábamos todos juntos y es como debía ser. 

domingo, 28 de diciembre de 2014

back for Christmas

Mi tren llegó con un poco de retraso y no había nadie en la estación esperando. En realidad, no se lo había dicho a nadie, me hacían en el sur celebrando de otra manera la Navidad. Fui andando a casa, hacía tanto tiempo que preferí caminar por dónde siempre, atravesando el bosque. Pasó un coche, iba despacio y se paró.

- ¿Jimmy Hoffman?

Era una mujer, pero yo no conseguía ver quién era, el coche estaba oscuro y ella llevaba un pañuelo atado a la cabeza.

- ¿Sí?
- ¡Sube! Soy Milly, ¿no te acuerdas? 
- ...
- ¿At last, home for Christmas?

No me atreví a abrir el coche sin cerciorarme de quién me estaba hablando, conocía esa voz, su risa y su sarcasmo... 

- ¿Milly?
- ¡Vamos! ¿No me irás a decir que te has olvidado de la pesada de Silly Milly?
- ¡Milena Crambie! Por supuesto, ¿cómo te va?
- Anda sube, que se me va a acabar la gasolina de estar aquí parada...

Subí, estaba bloqueado, me pasé casi toda mi infancia tomándole el pelo y riéndonos de ella porque no sabía correr como un ser humano. Ahora era toda una mujer. Me llevó hasta casa contándome que cuando me fui ella empezó un curso de maestra en la escuela y ahora era la directora del colegio del pueblo. Me contó orgullosa que había ya más de 450 niños en sus aulas y que registraban los mejores resultado del condado. Conducía con unos guantes de cuero negros, mirándome de vez en cuando para ver si atendía, yo la miraba ensimismado, su coche olía a bizcocho de chocolate como su casa.

- Bueno Jimmy, ya hemos llegado... Espero verte estos días. ¿Cuándo te vuelves?

Quería decirle que después del paseo con ella, Boston se presentaba monótono y aburrido, que quería recorrer el país con sus rizos y sus guantes de cuero. Pero no tuve valor...

- Pues no tengo billete de vuelta, veré como se desarrollan las vacaciones... Hace mucho que no vengo y quiero descansar. ¿Estarás por aquí Milly la pecosa?
- Ahora no puedes llamarme así, soy toda una autoridad en el condado de Hamilton.
- Usted perdone, dudo que el estado de Ohio cuente con una directora de su nivel ja, ja, ja Espero que no te vayas muy lejos, creo que eres de las pocas caras conocidas que quedan por aquí.
- No Jimmy, tú y Mable fuisteis los únicos de nuestro año en ir a la universidad, todos seguimos por aquí.

No tenía ni idea, ni siquiera sabía que Mabel Gray había conseguido entrar en Cleveland.

- Tengo que ponerme al día con demasiadas cosas, ¡nos vemos!
- Merry Christmas, y saluda a tus padres de mi parte.

Estaba de vuelta. Aunque no nevaba, todo estaba blanco de la noche anterior. Me giré, pero el coche de Milly ya se veía como un puntito azul entre los árboles." Nadie sabía de mi llegada y no solía escribir mucho a mis padres. Venía a recuperar lo que perdí, hacía casi dos años, aquella mañana de septiembre de un portazo. El paseo con Milena me lo había hecho olvidar.

I was home for Christmas como había dicho ella... 

lunes, 17 de noviembre de 2014

frustrated


Volvía a caminar sola... Volvía a no ver, aunque se pusiera las gafas, las lágrimas llenaban sus ojos y una sequía salvaje subía por su garganta. No sabía a dónde mirar y su único horizonte se encontraba a más de 3000 km. Nada tenía sentido y la energía se había agotado. No se veían más que las cenizas de una cerilla que intentaba a duras penas alumbrar una oscura noche de invierno.

Unexpected event

Sin duda, jamás lo habría imaginado. La vida le puso ha prueba, se la jugó y le dio un tortazo con descaro. La llamó a gritos en una calle ruidosa y le robó los mapas del camino. Creía estar preparada y le sorprendió una señal inesperada, creía saber cómo reaccionar y se vio desarmada en medio de la batalla. Se encontró en una batalla cuando ella vivía en un paraíso. Comprendió que lo que estaba ocurriendo era bueno y malo, la Vida le enseñaba verdades que todavía no conocía. No todo está bajo tu mando, Marie, no todo va a pasar como piensas. Fue un golpe duro ver que quería marcharse habiendo soñado con quedarse para siempre, fue terrible llorar de impotencia, de la angustia que la ahogaba.. Pero lo comprendió, después de un par de siestas, después de meditarlo en silencio, después de repetirse que lo amaba, después de oírle mil veces decirle que la quería con locura. 

Entonces, solo dijo gracias, gritó gracias. Saltó desde lo más alto cantando las gratitudes desde su alma y cayó entre sus brazos. 

martes, 28 de octubre de 2014

Tango

Thinking out loud

No había apenas luz, estábamos solos excepto por el grupo que seguía tocando. Era 28 y ya sabes que esos días son nuestros, lo marca el calendario. Me dijiste cuánto me querías y que el vestido era precioso. ¡Qué noche! Creo que te dejé claro que sabía bailar, nunca te confesaré que bailo con los niños cuando no estás en casa, para practicar. No sé a dónde fuiste para que te enseñaran a bailar pero parece que después de ocho años de pisarme los tacones habías aprendido un par de pasos. Tiene gracia, siempre me habías dicho que en el instituto tenías clase de baile... mentiroso. Estabas guapísima, te habías vuelto a dejar el pelo largo. Te habías puesto algo en los labios, algo de maquillaje quiero decir, estabas increíble. Si tenías clase lo que no tenías era gracia. Supongo que con lo enamorado que andabas por aquel entonces te habías puesto a ello para no pasar vergüenza al sacarme a bailar en las cenas. Pensé en lo bien que lo hemos hecho, en lo bien que nos trata la Vida...
 
Seguimos bailando hasta las tantas, la canguro debió de forrarse aquella noche, estabas tan tonto... Creo que salimos de allí a las 3 y media, como si tuviéramos 18 años. Las luces debieron apagarse para que despertáramos de aquel sueño y cogiésemos el coche. Creo que amanecía, ¿a las tres? imposible, sería más tarde entonces...


 

sábado, 27 de septiembre de 2014

You're always welcome

Querido Septiembre

Ayer pensé que noviembre sería aún más difícil. Me dije que sin el sol y las lluvias de otoño todo se haría más pesado. Sabía que lloraría más que nunca, que me empezaría a aficionar a dormir de más y a comer dulces. Supe en ese sábado gris y deprimente que este año sufriría el nubarrón de noviembre como jamás lo había percibido antes. Me encanta ser melancólica y echarle un poco de nostalgia al asunto. Pero sé que noviembre no va a ser sencillo...

Por ahora está siendo de aúpa y eso que ha salido el sol. Pero sé que noviembre... noviembre va a ser peor. Octubre como siempre, espero que sea maravilloso. 

Te quiere, 

Mayo. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Usual conversation

Recuerdo estar sentada, temblando. Venías hacia mí mirando alrededor, como disimulando haberme visto. Llevabas unos pantalones cortos y unas alpargatas, llevabas la camiseta azul que me gusta tanto. Estabas nervioso, o yo me dije que estarías nervioso, yo estaba que me moría. Hacía un par de semanas que salíamos juntos y era diferente, todo era nuevo. Era genial ver cómo venías hacia mí con vergüenza, te hacía más humano...
 
-Bueno, siento haber llegado tarde, ¿nos vamos?
-Has llegado tarde aposta y lo sabes, pasas de estar aquí esperando como un idiota. Que sepas que es la última vez que te espero.
-Qué mala eres Lancey, madre mía....
 
Eres la única persona con la que siempre he podido ser yo misma. Eres el único que consigue que me ría de lo 'mala' que soy. Aquel día, bueno, hacía ya un par de semanas, había empezado a estar segura de quién era. Porque soy yo gracias a que existes.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Gonna get better

Vivimos esperando ese momento. Vivimos para la aventura.  Durante mucho tiempo somos capaces de imaginarla, de jugar a que es cierto, a que ya está aquí. Nos sentamos y hablamos de ello, viajamos en coche e imaginamos que está con nosotros. A veces, en cambio, llegan otros momentos. Son días angustiosos, nos ahogamos en una idea. Pensamos que jamás llegará, escribimos la peor versión de la historia o todo lo contrario. Como digo, nos ahogamos en esa idea, viendo que en realidad nunca fue posible. Sin embargo, al cabo de los años, cuando aprendemos a esperar, llega. Esperar no es no quejarse y dejar que pase el tiempo, es vivir con alegría y expectación hasta que llega el momento.

Porque vivimos esperándolo, vivimos para esa aventura.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Eso es lo que pasa

No se había levantado el sol cuando apareció con los ojos medio abiertos, mi gordito.

-Guten Morgen, mami. 
-Buenos días mi sol, ¿has dormido bien? ¿qué has soñado?
-Mmmh... si.. no me acuerdo.

Le serví el desayuno mientras me lo comía a besos. Se parece muchísimo a su padre, tiene los ojos más oscuros. Empezó a preguntarme cosas sin mucho sentido, seguía medio dormido. 

-Imagínate que soy un caballero ¿vale? Los caballeros no desayunan leche, ¿lo sabías mami? Desayunan carne con patatas, me lo dijo el otro día la profe, porque lo ponía en un cuento. Y además, la leche ni está rica ni nada. 
-Si no te terminas la leche me voy a enfadar, cuento tres...

Se la bebió de un trago después de un par de tostadas, es un niño muy obediente. Empezó a llorar Clara, tenía que cambiarla,. Le dije que se lavara la cara y los dientes, sabía que lo haría, cuando dejara de argumentar sobre el buen desayuno de un caballero.  Le caían gotas de leche por la boca cuando salí de la cocina, al rato me estaba pidiendo que le abrochara el pantalón, le peiné y le di otros mil besos. 

-Mami, sabes que las madres de los caballeros son las más guapas, como tú. 
- Claro... Pero el mejor caballero eres tú, ¿no? 
-Soy el único que conozco. 


ánimo

- ¿Nos levantamos con ganas de arrancar la úlitma hoja? ¿Con energía para abrir puertas y cerrar épocas de la vida? ¿Nos levantamos para comernos las palabras y partirnos el cuerpo por hacerlo lo mejor posible? ¿Nos levantamos con risa suficiente para celebrar el triunfo, gritar ¡victoria!? ¿Nos levantamos con lágrimas en los ojos para llorar de alegría? ¿Dí, estás listo?
- Por favor Inés, es solo un examen...
-Es el último, el fin de la época escolar, olvidá las mochilas pasamos a la carpeta, a llegar tarde a clase y que nadie diga nada, a tomarnos un algo a la salida de clase, a hablar de lo que de verdad nos gusta...
-Deja el acento argentino, pareces un anuncio de Coca-cola.
-Era la gracia. 


lunes, 15 de septiembre de 2014

hopeful

A veces te levantas con la sonrisa de siempre, dispuesta a lo que sea. No te das cuenta de cuántas cucharadas de café te has echado, o de si comes galletas o mantequilla. Estás feliz y te ríes incluso. Otras veces no hay quien te saque una sonrisa, no quieres hablar con nadie y querrías coger el primer avión hasta el otro lado del mediterráneo. Esos días son más difíciles, tienes que beber agua de más para compensar las lágrimas tontas que te nublan la vista, que no te dejan vivir. Intentas leer y ordenar los papeles acumulados encima de la mesa, pretendes así distraer tus memoria con pequeñas cosas que hacer. No sirve, a veces no hay solución. Son los días de mierda, en los que nada te apetece. Entonces te acuerdas de él, de cómo se ríe y de que le gustaría que rieses. Recuerdas el piano y las canciones, vuelves a pasear de su mano y a sentirte tranquila de saber que sois los de siempre. Entonces sales de ti misma y dejas de dar vueltas al egocentrismo y te repites que 'el dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces'.