martes, 31 de mayo de 2011

Moon river.

Cumplía 18 años.

Me arreglé para salir esa noche. Mientras me abrochaba la pajarita recordé cómo decía Sally Hunter que un hombre adulto era mil veces más atractivo que uno que no lo era, ya era mía.

Aquella noche el bar de Mortimer estaba abarrotado de jóvenes universitarios borrachos bailando al son de un Chuck Berry desenfrenado. La espesa capa de humo que invadía el local me impedía ver con claridad el color de las cosas. No se distinguía si el vestido de Caroline era de lunares o estaba adornado con suaves rombos amarillos. George se había cortado el bigote, Al llevaba una chillona pajarita roja y Joe iba en vaqueros. Al fondo del local rodeada de debutantes, estaba la chica más atractiva de Mobile, Sally Hunter. Vestía un traje de muselina rosa entallado en la cintura con un grueso lazo negro. Movía los pies a una velocidad desorbitante, siempre había bailado así de bien. Maybelline. Todas las fiestas en Mobile eran iguales: alcohol, baile, y chicas. Sally estaba muy solicitada, pero yo tenía 18, era mía.

- Un whisky con soda por favor.

La cogí de la mano y la saqué rapidamente del Mortimer's.

- Sean Spencer, ¿qué estás haciendo?
- No lo sé, hoy es mi cumpleaños y pensé...
- Ya sé que es tu cumpleaños, estás un poco borracho.
- No, no he bebido apenas, pero es que, Sally...

Se me secó la boca. Como aquella vez que tuve que dar una conferencia en la reunión de los Boys Scouts sobre las arizónicas.

- Dime... ¿qué?
- Sally, me gustas mucho.
- ¿Solo te gusto?
- ¿Te parece poco?
- No sé, eres un hombre adulto, ¿no eres capaz de amar? Ni si quiera los 18 años otorgan ese valor.
- ¿Amarte?
- A m´´i no me cuesta hacerlo y todavía tengo 17.
- Vale entonces yo también podré... sí, te quiero Sally Hunter.

Estuve toda la noche dándole vueltas. ¿Qué pacto había sellado con aquella chica? ¿Amor? Eso es cosa de débiles, a mi eso no me pasa, soy un scout. Mañana hablaría con ella, tengo 18 años es muy pronto para amar.


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