sábado, 17 de diciembre de 2011

Love actually,

Siempre que sales del cine, depués de una película romántica, te decepcionas con el mundo real. Entras en el metro y el chico que pica el billete antes que tú no te sonríe al ver como te has atascado en la puerta. Te sientas en el vagón, coges tímidamente tu libro y el  de al lado no te suelta un ' Me encantó leer ese libro' . No, la vida no es una película. Sé que es un poco infantil pensarlo, el hecho de querer una realidad que no es la tuya, el hecho de no conformarte con la vida. Pero es precisamente eso, yo no me conformo con la vida. Necesito encontrar el lugar, el momento y la forma adecuada para que el chico que espera todos los días el autobús contigo se de la vuelta y te diga 'Oye perdona, ¿sabes a qué hora pasa el bus exactamente? Es que siempre se retrasa o eso me parece' Tu soltarías típica risa de 'oh qué bueno que me preguntes me encuentro en la misma situación' Y él diría 'Hola soy Jamie ¿tú?' 'Yo soy Ellie' y empezarías a hablar. Te diría que siempre te ve por las mañanas contando las baldosas que hay del paso de cebra hasta la parada. Entonces te darías cuenta de que él también quería hablarte, como ha hecho, caerías en la cuenta de que no solo tú te fijabas en el color de su corbata sino que él respiraba profundamente el olor de tu perfume para aguantar con vida hasta el día siguiente a las nueve de la mañana, cuando te volvería a ver cruzar la calle y sentarte tiritando en el banco metálico de la parada de autobús. 


La vida no es una película, es aún mejor. 

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